
El Pueblo.
― Pase, pase. Tome asiento. Siempre tengo tiempo para oír la voz del pueblo.
― Gracias señor gobernador. Es Usted muy amable. Pero no vengo en mi calidad de pueblo, precisamente.
― Entonces es Usted los votantes. No le mentiré si le digo que los votantes me interesan aún más que el pueblo por razones, digamos, obvias...
― Pues tampoco, señor gobernador. No vengo en mi advocación de los votantes.
― ¿Público arrobado? ¿Admiradores incondicionales? ¿Oposición pasiva de la calle?
― Pues no, señor gobernador. La verdad es que estamos cansados de que nos robe, de que nos estafe y de que nos tome por imbéciles. Para serle yo también sincero, vengo como populacho. Y ya sabe a qué.
Y el gobernador ni tuvo tiempo de llamar a seguridad.
― Pase, pase. Tome asiento. Siempre tengo tiempo para oír la voz del pueblo.
― Gracias señor gobernador. Es Usted muy amable. Pero no vengo en mi calidad de pueblo, precisamente.
― Entonces es Usted los votantes. No le mentiré si le digo que los votantes me interesan aún más que el pueblo por razones, digamos, obvias...
― Pues tampoco, señor gobernador. No vengo en mi advocación de los votantes.
― ¿Público arrobado? ¿Admiradores incondicionales? ¿Oposición pasiva de la calle?
― Pues no, señor gobernador. La verdad es que estamos cansados de que nos robe, de que nos estafe y de que nos tome por imbéciles. Para serle yo también sincero, vengo como populacho. Y ya sabe a qué.
Y el gobernador ni tuvo tiempo de llamar a seguridad.
2 comentarios:
Me recuerda mucho a esa canción de Serrat que empieza: "Disculpe el señor:"
Por supuesto, la foto, muy apropiada :-)
El epigrafe final de llamar a seguridad le da el toque humano que necesitaba.
Imagino que el próximo miércoles nos saldrá mejor.
Un abrazo.
Me daba que éste era suyo :)
Mua.
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